martes, 24 de noviembre de 2009

ULTIMOS POEMAS

I

Me he preguntado
para qué el esfuerzo de vivir cada hora
como si fuera la última,
si nadie escucha
si nadie responde.


II

También están llenos
los huecos de la ausencia
con horas
con deseos
con pesadillas.

Y no es silencio.

No se calla la ausencia

habla, habla.

Brama su risa a mis espaldas
y duele
como el filo del cuchillo en la llaga
como vidrio arañado por la lluvia
como si te extrañara estando cerca
-lloro sin lágrimas-

III

Lucirás este sol sobre tu frente
y sobre tus hombros
llevarás la luz rasgada

rayos partidos en pedazos
harán en tu espalda
un resplandor
de luna amarga.

IV

Pasar el umbral
como si diéramos el paso acostumbrado
del otro lado encontrar lo conocido
no lo extraño
sin darnos cuenta casi
que avanzamos
en la línea del tiempo
como si una mano invisible
nos llevara a empujones
y con cada tropiezo nos hiciera saber
quién manda.

V

Tiránico el tiempo que nos avasalla
como si sólo fuéramos
pedacitos de nada
alas de mariposa por lo livianas
plumas de blancas aves
hormigas
luces de la ciudad que se ven desde el cielo
un silbido del viento en la terraza
un resoplido
un relincho
un aullido de lobo en la manada
un beso acariciado entre las sábanas.

El tiempo es el abismo quieto
que nos mira y nos llama.


VI

Lúgubre pájaro, rataplán, terraplén,
terraza, zafa de la bifera,
por bicha, por cucaracha,
la cuchara llena, colmada de maicena,
maíz para la cena, sena río, senador,
dorada luz, luciérnaga, maga de olivera
de cortázar, corte susana,
sana la rama, la pata de rana,
mala la mala, la loca que llama,
que quema y no sana.

La mala costumbre de buscarle un sentido a las palabras.

VII

A medida que el tiempo avanza sobre nosotros,
tras nosotros,
con nosotros,
nos damos cuenta
que es demasiado pronto que nos vamos
quedando sin amigos ni hermanos,
volvemos al estado primero
cuando éramos únicos
semillita perdida en el globo terráqueo.

Al fin de cuentas uno es único
e irrepetible.

Uno es lo que nos pasa.


VIII


Después de todo era cierto
lo que siempre supimos.

Hemos venido al mundo
sólo a parirnos.

Muñeca rusa.

Mirarnos
conocernos
desearnos
entrarnos
liberarnos
morirnos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

AMORES QUE MATAN


El gato apareció un dia cualquiera de mayo (tengo la fecha exacta en una foto que le tomamos, pero ahora no la tengo a mano) maullando a las puertas de mi casa. Más precisamente en lla parrilla del auto de Vero. Quisimos echarlo de muchas maneras, pero el gato resistió todos los ataques.

Se me ocurrió entonces que si sacaba a las perras (Perica y Negrita) el gato se asustaría y huiría como alma que lleva el diablo, pero no. Las perras al verlo movieron la cola (cada una) en forma muy entusiasta, por lo que el gato salió tranquilamente de su escondite, saltó el cerco del patio y se instaló cómodamente en la casucha de las perras.

Ema se encariñó inmediatamente con el felino, tanto es así que quiere tenerlo en brazos a cada momento, haciendo que el gato huya despavorido cada vez que la nena se acerca con las mejores intenciones (no me cabe duda).

Duermen juntos actualmente el Ocupa y la Negrita. La Perica ya no está, quizá partió para dejarle su espacio al nuevo habitante del patio.

viernes, 2 de octubre de 2009

PIEDRA DE LUNA

Piedra de luna

No sé nada de piedras preciosas, semipreciosas o de las más comunes de todas ellas. Solo sé que me atraen con mucha fuerza, como han atraído al hombre desde el principio de los tiempos, ejerciendo su magnético poder que llama a introducirnos –como si eso fuera posible- en el preciso centro del objeto. No conozco nada de ellas, ni el porqué de sus colores ni sus cualidades. Me gustan las coloridas y aun las que no se destacan por serlo, las más imponentes y hasta las más humildes que alfombran la orilla de cualquier playa de nuestro sur, las que descansan en el fondo de cualquier río, las que se elevan majestuosas atrayendo la mirada de ávidos turistas. Aún el gris guijarro que abunda en las calles sin pavimento.

Creo que una piedra simboliza la pequeñez del hombre en relación al universo, porque ¿qué somos sino un infinito y mínimo grano de arena en la majestuosidad del cosmos? ¿Que somos sino una minúscula parte del gran todo? Tal vez no sea descabellado imaginar que cuando morimos nos transportamos hecho minúscula partícula al centro de una piedra de las que cubren nuestro último refugio aquí en la tierra, y allí seguimos, girando y girando al compás de la loca y eterna danza de la materia.

La piedra ha sido altar sobre el cual se ha consumado el sacrificio ofrendado a los dioses. Ha sido catedral, monumento imponente, señalizador de la salida del sol, calendario, reloj de arena. Ha sido caverna, casa, silla y mesa. Ha sido arma y flecha. Todo ha sido y será la piedra.

Si he de elegir ha de ser una de color celeste, porque es el color del universo y será como hablar de un minúsculo pedazo de cielo atrapado en su interior.

La piedra

Como una fina capa de cebolla

quise descubrir la piedra

y fui sacándoselas una a una

despojándola de la materia

se fue quedando desnuda,

pequeña

hablándome del universo

y del tiempo que pasó por ella.

Llegué a su centro majestuoso

y eterno

y también quise ser piedra

altar de las ofrendas

silla y mesa

monumento imponente

arma y flecha

energía atrapada en una piedra.

Ser el tiempo

que viaja por ella.

Ebullición

Superficie dormida era la piedra.

Dormida en la apariencia.

Su interior bullía como la vida misma.

Me invitaba a buscar en su contorno,

en cada desnivel, en cada poro

el mensaje ancestral que alguna mano

-tal vez de un dios irreverente-

quiso plasmar en ella.

La tuve entre mis manos,

la desnudé con la mirada...

¿Porque no habrán de ser los ojos

ese taladro mágico,

y la yema de mis dedos ese sensor

que me transmita todo desde lo áspero?

!Que pequeñez mis ojos, y mis manos!

¡Que pequeñez el hombre

a merced de la piedra!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LUNES EMPLUMADO

LUNES EMPLUMADO

Tuve la poco feliz idea de lavar una almohada de plumas. Todo empezó cuando Ema manchó con yogur de frutilla la desdichada almohada.

Ahora me hago la pregunta ¿por qué simplemente no la limpié con un trapo húmedo y saqué la mancha, que no era tan grande ni tan evidente? Ahora, después de que toda mi casa estuvo poblada de diminutas plumas de no sé qué ave, blancas, suaves y pegajosas.

Ahora, que nos hemos reído y recordado el cuento de Quiroga una y otra vez y que he trabajado como nunca con la pequeña aspiradora.

Primero metí la almohada al lavarropas, la pasé por el secarropas y luego la acomodé sobre el tender, cerca del calefactor. Paso un día, dos pero la almohada seguía húmeda, y lo que es peor aún, largando un cierto olor a humedad y plumas bastante desagradable.

Entonces tuve la mejor idea de lavarla de nuevo, pero secarla en dos tandas, para lo cual tuve que descoserle un lado y trasladar la mitad de las plumas a otra funda.

Luego de esto extendí todas las plumas sobre una sábana y ésta a su vez sobre el tender, otra vez cerca del calefactor. Un día mas así, pero al pasarle la mano pude observar que las plumas seguían húmedas y algunas volando alegremente por toda la casa.

Como soplaba un viento generoso pensé en secarlas a la intemperie y procedí a colgar las dos pequeñas bolsas en el cordel del patio, hasta que nuevamente empezó a llover. Corrí a buscar mis almohadas y otra vez a acomodarlas en el tender. Para esto, me pasé gran parte de la tarde barriendo las plumas esparcidas por toda la casa, pasando la aspiradora por los sillones y barriendo una y otra vez bajo la mesa y los muebles.

Una pregunta me hizo reflexionar: ¿Mami, cuánto cuesta una almohada de plumas? Entonces me di cuenta que lo hago a menudo, hago de una gota un océano, innecesariamente.

Sin culpas metí todo en una bolsa negra y corrí a depositarlo en el basurero de la calle, no solo las plumas sino toda la dichosa almohada. En fin, esta absurda experiencia me ha servido para comprobar dos cosas: la primera, cómo complicar hasta el infinito algo definitivamente sencillo y dos: que no soy alérgica a las plumas.

Caballito de Ema Luna

martes, 2 de junio de 2009

SON OCHO LOS LOCOS

LETRAS DEL VIENTO PRESENTA:

PERFORMANCE LITERARIA “SON 8 LOS LOCOS”

hugo astete clara castillo laura clausen mirta del pino coca di mássimo norma donoso josé durán lizy gonzalez luis Ibarra philemon verónica jara patricia jiménez laura malatesta cecilia maldini miguel mellado darío mosso matilde novakovich cristina nuñez rodrigo quintero

poesía – cuentos - libros-música-teatro-danza-presentaciones-fotos-diapositivas-power point- presentación de libros

Conduce ROSSANA BACARILI
Invitados
CLAUDIA PAEZ - NELSON CEBALLOS - SILVINA VILLANOVA- MURGA SALESIANA


VIERNES 5-6-09 20.30 HRS.
Sala de conferencias Complejo Cultural - J. Ingenieros 60 – Río Gallegos

sábado, 23 de mayo de 2009

"Hay que volverse sordo, y mudo y ciego"

"Hay que volverse sordo, y mudo y ciego"
para cruzar la calle de los desamparados
que conviven a diario con la muerte
y no le temen.
Hay, además, que ser de piedra
para que nada lastime tu cómodo vestido.
Cuando hayas cruzado la frontera
de ese país negado, sucio, misterioso,
inexistente para algunos,
verás con qué coraza enfrentas otra vez
la luz de la mañana nueva,
con cuáles ojos miras,
con qué manos saludas,
con qué vara te mides,
con qué palabras cuentas.

sábado, 18 de abril de 2009

OCHO AÑOS DE LETRAS DEL VIENTO

El 16 de abril el grupo literario Letras del Viento cumplió ocho años de actividad ininterrumpida.
Recuerdo que era una tarde de sábado en que nos reunimos unas pocas personas en el café Java, hoy café Central, (Patricia, Cristina, Mario, Natalia) y allí, luego de una amable charla, decidimos formar un grupo abierto a las inquietudes literarias de todo el que quisiera sumarse. La consigna era perder el miedo a mostrar lo que escribíamos, y que tal vez se mantenía secretamente guardado en un cajón de nuestras casas. Faltaba un espacio así en la ciudad. Hacía poco que la municipalidad había iniciado un taller a cargo de Pablo Lorenzo y de Mario Petroff, y los primeros meses nos reunimos en el Centro Cultural Ravallo, de San Martín y Alberdi.
Luego, ya constituidos como grupo, trasladamos la reunion de los sábados a la biblioteca Ciudad del Nombre de Jesús, sita en Mascarello 80. Era un ámbito ideal para la creación literaria.
Recuerdo que el nombre de esta biblioteca despertó nuestra curiosidad y quisimos conocer el lugar donde Pedro Sarmiento de Gamboa fundó la ciudad, allá por el 1584. Una tarde viajamos hasta Cabo Vírgenes, lo que se constituyó en una experiencia única, maravillosa.
Recorrer esos lugares donde aquellos aventureros vivieron tantas peripecias, despertó nuestra imaginación y así fue que allí nacieron muchos cuentos, poemas y relatos. Recuerdo especialmente el poema de Clarita Castillo dedicado a Sarmiento de Gamboa, el relato de Patricia Jiménez referido a una ciudad que ya no existe, y por supuesto, mi cuento titulado "El fantasma de Cabo Vírgenes".
Podría hablar de gente maravillosa que ha pasado por el grupo, como Juan Bussolino, Manuel Piris, Susana Caparelli, Vicky Cobos, Sabrina Cerra, Erika Reinhart y tantos otros que ya no recuerdo el nombre. Algunos ya no están en la ciudad, otros, estando, han buscado otros espacios donde desarrollar su afición por la literatura. Tambíen hay gente de la que mejor es olvidarse.
El grupo ha sido muy productivo, son varios los autores que han editado su propio libro:
Norma Donoso, Laura Clausen, Laura Malatesta, Rodrigo Quintero, Cristina Nuñez, Darío Mosso, Hugo Astete, Coca Di Massimo, Matilde Novakovich y quien esto escribe, y quienes aun no lo han hecho, como Mirta del Pino, Clara Castillo o José Durán, han participado con el grupo en la antología de Dunken, "El libro de los talleres" y de las antologías del grupo: "Barbulla" en poesía y "Un rato de relatos", que será presentada este año en la Feria del Libro.
Lo que nos enorgullece y fortalece es saber que pese a todo, críticas, dificultades, crisis locales o globales, Letras del Viento se ha mantenido firme e independiente.
!Un abrazo a todos!

viernes, 10 de abril de 2009

Chechen, el hijo

Una mujer morena camina por el campo, rumbo al mar. Su quillango le pesa en los hombros, como la vida que lleva dentro suyo.
En los cerros habitan las flores silvestres y las piedras resaltan a la luz de la mañana. Hoy será la última luna y ella lo sabe, pues lleva la cuenta. No sabe cómo pero intuye que mañana será el día.
Ella conoce el nombre de todos los pájaros y de todas las flores silvestres. Ha elegido un nombre de flor si es hembra y uno de pájaro si es varón. Ella sabe también el nombre del guanaco y del zorro, pero esos nombres no le gustan para su primer hijo.
Sabe también que se termina la estación de las flores y que luego el campo se cubrirá de hojas muertas y luego de nieve. Es bueno el sabor de la nieve blanca, pero no le gusta el frío en los pies.
Ha llegado el tiempo de parir y ella sabe que sufrirá, ha visto a otras mujeres hacerlo. También ha visto a la hembra del guanaco parir y amamantar a su cría.
Ahora camina muy atrás del resto de la tribu, sola, avanzando paso a paso.
Si al menos las manos de su madre le brindaran consuelo... pero su madre camina muy rápido y la adelanta. Ha partido buscando el alimento que el humo de la playa le estaba indicando. Una ballena había varado en la costa y hacia allí se dirigía con todos los otros integrantes de la tribu.
Ella no siente hambre, hace días que no tiene apetito y prefiere quedarse echada al pie de una mata de calafate, pensando que tal vez el sueño aliviará los dolores del parto que se aproxima, dolores que se le tornan insoportables.
Escucha los gritos alborozados de su gente cuando llegan al lugar en que descansa la ballena y comienzan a comer, felices de disfrutar del banquete. Pasa un rato bastante largo, hasta que el ruido de unos disparos la hace incorporarse. Luego se arrodilla detrás de las matas y por un instante le parece estar transitando una pesadilla.
Su madre, sus hermanos, su hombre... todos han caído en la orilla de la playa, después de haber comido de la ballena muerta.
Lo que no entiende es por qué esos hombres que se alejan montando sus caballos se han ensañado con sus hermanos caídos y les han disparado mientras gritaban de dolor, retorcidos por los efectos del veneno.
Ella también se retuerce de dolor. Dolor físico, dolor en el alma. Dolores que nacen por diversas razones pero que en su cuerpo se igualan.
Ya es de noche. Corre desnuda porque no sabe cómo hacer para detener el dolor. Su quillango se le ha resbalado de los hombros y parece no notarlo.
Cae cansada y se prepara para el gran grito, el que la liberará y la transformará en madre. Sabe que se ha salvado para que su raza no muera, y al ver al hijo, Chechen -pájaro lo nombra- sabe que así será.
Una mujer morena vuelve sobre sus pasos, caminando desnuda por el campo, a la luz de la luna que ilumina las piedras y las flores silvestres de los cerros. LLeva un niño en los brazos.

martes, 7 de abril de 2009

El "VENTAJERO"


Si hay un tipo de personas que detesto, es el ventajero.

Ese que aprovecha el mínimo resquicio para meterse y usar todo lo que tenga a su alcance para su propio provecho, en cualquier ámbito.

Y ese tipo de personas es el que aparece cada vez que vamos a pagar algún impuesto

o factura, y nos cansamos de esperar nuestro turno, media hora, una hora o a veces más.

Sobre todo ahora que Río Gallegos está colapsado por donde se lo mire. Si vas al correo, si vas a Servicios Públicos, a telefónica, a pagar la tarjeta, a los supermercados y ni hablar de los bancos.

De pronto cuando crees que te toca por fin llegar a la ansiada ventanilla, aparece la madre con el niño en brazos. Por lo general es un niño que bien podría mantenerse en sus propios pies o sentado en una silla, no necesariamente en brazos de su madre, de su padre o a veces de sus abuelos, pero ahí está, erigido como espada de vencedor (pobre niño, usado para tal propósito).

Si no es la madre con el niño, aparece la embarazada, que sin ningún escrúpulo, luce su abultada panza que le genera el derecho a pasar por sobre todos los sufridos ciudadanos que esperan su turno. Que yo sepa el embarazo no es una enfermedad, sino todo lo contrario.

Otras veces, o seguidamente, viene el anciano apoyado en un bastón, que parece ser que estuviera solo en el mundo sin ningún familiar ni ser humano cercano capaz de hacerle el favor de pagarle sus facturas.

Hoy pequé de persona desconsiderada, y no me arrepiento.

Llegando a la caja, pegada a la ventanilla a punto de pagar mis facturas de advance –que no sé por qué motivo no llegan a mi domicilio, sino que tengo que tomarme la molestia de imprimirlas, con el consiguiente gasto de tiempo y recursos- se me acerca una señora pidiéndome que la deje pagar antes ya que estaba “recién operada”, a lo que le respondí que no era mi problema si telefónica no pone una caja especialmente para casos de personas con problemas físicos para esperar parados, y que mi tiempo también valía.

Por un momento estuve tentada de ceder mi lugar a la ancianita, pero ví que detrás de ella habían otras personas ancianas en igual situación, con lo cual procedí a efectuar el pago sin mayores remordimientos.

Seguramente alguien en la cola habrá pensado mal de mí, pero estoy segura que la mayoría estuvo de acuerdo.

viernes, 27 de marzo de 2009

¿QUIEN HA DE PREGUNTARLE A UN PAJARO


lo que han visto sus ojos? ¿Quién ha de preguntarle por los vastos territorios que ha volado?
Siempre vuelvo a mi bosque. Ya no se escucha el rumor de las hojas ni el canto de las aves. Solo el silencio avasallante y a veces el murmullo cruel del viento, que sigue estando ahí como eterno custodio milenario, por siempre y hasta tanto otro bosque renazca de la piedra y el barro, hasta tanto otros pájaros canten, hasta tanto...

jueves, 19 de marzo de 2009

lunes, 23 de febrero de 2009

Porque te quiero a tí

"Porque te quiero, cerré mi puerta una mañana y eché a andar" cantaba Serrat desde la pantalla y yo emocionada, disfrutándolo y reviviendo con cada una de sus canciones los mejores recuerdos de cuando una era adolescente y adoraba al Serrat que escuchábamos en la radio y muy pocas veces veíamos en televisión.
Empezó su presentación en el Festival de Viña del Mar con uno de sus primeros temas "Se equivocó la paloma" y luego hizo un recorrido por todas aquellas viejas canciones, aprendidas de memoria y guardadas en un rinconcito del alma. "Hoy puede ser un gran día", "Porque te quiero a tí"...

"Ese con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor, soy yo, señora".

Pensar que en los años setenta cuando Serrat cantaba "Señora", yo me ubicaba inmediatamente en el lugar de la "hija" de la canción, la heroína y destinataria del amor del poco recomendable enamorado y hoy sin proponérmelo, la escucho desde el lugar de la "señora" de la canción. Es que el tiempo pasa para todos, tambien para Serrat, que se ve más gordito, con una pequeña panza, con menos voz y menos pelo, pero tan adorable y con el mismo angel de siempre.

Cuando entonó "El cigarrito" de Victor Jara, no pude evitar emocionarme hasta las lágrimas con esa canción tan simple y bella. Es que "son aquellas pequeñas cosas que nos hacen llorar cuando nadie nos ve" y es que Serrat será por siempre el artista que nos emocione con sus maravillosas canciones. Serrat, el artista, será eterno.

viernes, 20 de febrero de 2009

FUE UNA MUJER

Fue una mujer, la perfecta, la primera, la que tentó al varón con sus delicias, la absoluta culpable de nuestras penas y de nuestra dicha.

Fue otra Mujer la que acunó en sus brazos al Hombre que debía morir para salvarnos, y luego, en su muerte, volvió a acunarlo con toda su ternura.

Fue una mujer la que ardió en la hoguera de los tiempos cuando de bruja la acusaron, y otra mujer la que cantó a la luna, y deshecha de amor, se perdió entre las olas del mar, dejándonos el perfume de sus versos.

Fue una mujer la que transida de dolor ató a su cabeza un blanco pañal para remover la conciencia de los asesinos de sus hijos, y caminó en círculos, por años.

Y fue una anciana mujer la que cubrió de caricias y curó con su amor al leproso que dormía en las calles de la India.

Otra joven mujer la que le habló al humilde, lo colmó de dulces palabras y regalos, la que entregó la vida por su amado.

También fue una mujer la que engendró al tirano que quemó millones de personas en los hornos, y fue otra mujer, la que a pesar de todo, supo encontrar una razón para amarlo.

¿Será tal vez una mujer la que nos salve de tanto descalabro, la que ponga las cosas en su sitio, la que priorice la vida ante la muerte, la que nos ofrezca de nuevo una razón para volver a creer en los humanos?

lunes, 9 de febrero de 2009

JOYAS ROBADAS II - Lilian Pinto Durán

TAREA PARA LA DEMOCRACIA

-"Abuelita, nos dieron un cuestionario en clase de Historia. La señorita nos mostró un video de los últimos treinta años para que reconociéramos algunos personajes destacados. ¿Me ayudas?

- !Cómo no! Espero acordarme de todo, mi reina.

- Abuelita, ¿Todos los que salen en la tele son famosos?

- Bueno... algunos sí, otros no.

- Ese caballero Frei, que sale en las noticias, él si es famoso?

- Sí, porque fue presidente y además es hijo de otro presidente.

- Y la Ministra de Educación Mariana Alwyn?

- Ella es hija del primer presidente civil después de la dictadura.

- ¿Tiene una hija que hace teleseries?

- Sí, ella es nieta de un presidente.

- !Oye! ¿Y Pinochet, de quién es hijo?

- No lo sé, mi reina, no lo sé... -contestó la abuela un tanto incómoda.
- ¿Y ese caballero que sale ahora en la tele, de barba y lentes, que habla de la Presidente Bachelet?

- !Ah!, es el Ministro Lagos Weber, hijo del ex-presidente Lagos.

- Abuelita... tú también salías en el video que nos mostró la profesora -reveló con un tono de perplejidad.

- ¿Yo?

- Sí, estabas bailando sola, portabas un cartel y tenías una foto de mi abuelo colgada al pecho.

Abuelita ¿Por qué estás llorando?"


LILIAN PINTO DURAN - Escritora nacida en Valparaíso, Chile, en 1960, a quien tuve el gusto de conocer en el Primer Encuentro Internacional de Escritores realizado de Punta Arenas, en agosto de 2008.

sábado, 7 de febrero de 2009

Pisando liebres

Viniendo de Punta Arenas la semana pasada, a una velocidad moderada y con la noche cayendo sobre nuestras cabezas, le digo a Gaby: si se te cruza una liebre, ni se te ocurra frenar. Trataba de prevenirla dado la gran cantidad de liebres que se veian al costado de la ruta.
Ya sé, no soy tonta, me dice Gaby, y escuchamos el ruido crac, crac.
¿Que fué eso? !Pisé una liebre! !Soy una asesina de animalitos indefensos, estoy contribuyendo a la extinción de una especie! y muchas otras cosas por el estilo.
Demás está decir, me imagino, que cuando un hombrevarónmasculino pisa un bichito de estos, no se le mueve un músculo ni un pelo, pero a nosotras las mujeres, nos afecta tanto que sentimos que no fueron las ruedas del auto, sino nuestros propios pies los que pisaron al indefenso e imprudente animal, hasta imaginamos con asco y desagrado que nuestros zapatos se han embadurnado con sangre y pelos.
!Pobrecita, tendría hijitos! Siempre, no sé por qué, imaginamos que la pobre víctima era una hembra que ha dejado un tendal de crías abandonadas, nunca se nos ocurre que es un macho soltero y viejo.
Y esa horrible sensación nos durará por unas cuantas horas, tal es así que para evitar repetir el sangriento hecho, vamos tocando de cuando en cuando la bocina del auto por la ruta solitaria, como para alertar a las posibles víctimas.
Notamos que del lado chileno habían muchas liebres, y del lado argentino, no vimos ninguna.
Será que las liebres argentinas están avivadas y no se cruzan de noche en la ruta, o que se van a dormir temprano, o tal vez, la peor de las alternativas: será que de este lado del alambre ya las pisamos a todas.

viernes, 6 de febrero de 2009

Hoy me dí cuenta

Hoy me dí cuenta
que es Dios el que nos mata
y no la muerte
esa negra figura imaginada
tan flaca tan fea
y tan malvada
sino Dios
el que nos ama.

Lluvia

Lluéveme la vida, rosa,
con tus viejas espinas
que llueva la mañana, la noche,
que rueden las piedras espinadas
sangrantes
que sea mi pie el que se deslice
sin heridas
y que lluevan las rosas
las espinas las piedras
y aunque todo me sepulte
que sea tu aroma
el último aroma
que respire.

POESIAS INEDITAS

Pececitos

Eramos tan pequeñitos
como los peces que come la ballena
así nos sentíamos en tu vientre, vida,
vivos como los peces que no mueren
sino hasta el anochecer o al alba, digeridos
alimento somos de los otros,
nada más que pequeños peces.
Nada más que pequeños
pececitos muertos.



En la ruta


No quedará
agua en las lagunas
bosques que den sombra
aves negras teñidas de petróleo
ni liebres muertas en la ruta.

Tan solo el viento
azotará nuestro esqueleto
y danzarán al aire
las hojas de un libro
que alguna vez fue hoja y fue árbol.

Un libro que fue escrito
en una estación en que la lluvia
bendecía la sequedad del suelo
y las liebres corrían tras los pájaros
que volaban por un cielo abierto
inmenso
infinito.






No quedará

miércoles, 7 de enero de 2009

Un cuentito para Ema Luna, que ama a los caballos

Trifogrit, el pony blanco.



Yo era feliz junto a mis siete hermanos. La nieve me prestaba su color, era un pony blanco que corría por las praderas.

Mis hermanos eran de todos los colores, negros, marrones y dorados.

Yo tenía un abuelo, Nayen se llamaba.

Mi abuelo bajaba hasta el río a beber agua y atrás ibamos todos, en manada.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y más atrás, mi madre y mi padre.

Trotábamos sobre la hierba fresca y las espigas se pegaban a nuestras patas.

Un día me sentí diferentE

Un cuerno asomaba en mi frente, y en mis espaldas, sentí que crecían unas alas.

Entonces volé sobre la cordillera, atravesé lagos, bosques y cañadones, dejé atrás a mi familia y vine hasta tu casa.