lunes, 16 de noviembre de 2009

AMORES QUE MATAN


El gato apareció un dia cualquiera de mayo (tengo la fecha exacta en una foto que le tomamos, pero ahora no la tengo a mano) maullando a las puertas de mi casa. Más precisamente en lla parrilla del auto de Vero. Quisimos echarlo de muchas maneras, pero el gato resistió todos los ataques.

Se me ocurrió entonces que si sacaba a las perras (Perica y Negrita) el gato se asustaría y huiría como alma que lleva el diablo, pero no. Las perras al verlo movieron la cola (cada una) en forma muy entusiasta, por lo que el gato salió tranquilamente de su escondite, saltó el cerco del patio y se instaló cómodamente en la casucha de las perras.

Ema se encariñó inmediatamente con el felino, tanto es así que quiere tenerlo en brazos a cada momento, haciendo que el gato huya despavorido cada vez que la nena se acerca con las mejores intenciones (no me cabe duda).

Duermen juntos actualmente el Ocupa y la Negrita. La Perica ya no está, quizá partió para dejarle su espacio al nuevo habitante del patio.

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