viernes, 28 de julio de 2017

HOMENAJE

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Benditas sean las yemas de mis dedos
maravilloso sensor de todo lo creado,
lo bello, lo prohibido,
lo fino lo áspero.

Benditas sean porque me han permitido
recorrer las pestañas de mis hijas,
su pelo, sus mejillas,
las páginas de cuentos de su infancia.


Han sabido guiarme tiernamente
por el suave contorno  de las flores
y sentir las heridas, 
el dolor que provocan las espinas.

Han apresado con seguridad
la circunferencia de los lápices
que encierran todos los misterios 
y todos los colores.

Benditas sean porque se han desgastado
tipeando notas, cartas, documentos,
por tantos años…
y en horas libres han seguido creando
centenares de versos, 
de cuentos y de historias.

Con el paso del tiempo se han desgastado.

Aunque debo decir: No es que el trabajo
haya sido excesivamente duro.

¡Belleza enorme este sentido del tacto!

Me ha permitido recorrer mi propia piel
y ha secado mis ojos cuando el llanto.

Hoy siento que les debo un pequeño homenaje

así como a mis ojos, a mis pies, a mis manos.

martes, 20 de junio de 2017

TRES PALABRAS

V
Puertas – ovejas - medio

Bala triste la oveja
al cruzar el corral
del sacrificio

intuye su final
aunque nunca
conoció su destino
en el medio
le pasó la vida
paciendo
paz-siendo

cerrada la puerta
sólo un grito
y después
se servirá la mesa.

VI
Barcos – tristeza – agua

Los barcos quebrados
descansan en el fondo del mar
-esa tristeza que  reconoces-

porque alguna vez fue tu corazón
el que se hundió en el océano de las penas

quisiste restaurarlo
subiste tu mano hasta tu pecho
y te has dado cuenta
que has exagerado
demasiadas capas lo han cubierto

igual que el barco abandonado
se ha ido vaciando
con el furor del agua
los peces devoraron sus entrañas.
VII
Dolor – mundo - heridas

Y te irás con tu dolor
como los perros
lamiéndote la piel
hasta los huesos

¿a qué crees que has venido
a este mundo
sino a lamer la sal
de tus propias heridas?




VIII
Escultor – estatua – artista

Hubo alguien que pulió la piedra
la recortó de la montaña
la trasladó
hasta las manos del artista
que en ella
esculpió su magia
de ese
nadie sabe su nombre
aunque las gotas de su sangre
su sudor y sus lágrimas
permanezcan por siempre
inyectadas
en el fondo de la piedra
allí, junto al corazón latente
de la materia.


IX
Humedad – cartas - humo

La humedad de la lluvia
la sientes en los huesos
y la presientes
sabes que caerá
como sabes que llegará
el cartero
sin esa carta
como tu cuerpo predice
los dolores internos
pero arremetes
y saboreas el humo
del cigarro
sólo por el placer
de verlo irse
negro el humo
salir de tu boca.

X
Historia – ciudad – centinela

En la ciudad perdida
de la historia
-no importa cual-
siempre hubo una noche
que aterraba

y una mañana
para despejar los miedos.

Mártir en la noche
el centinela
observa a través de los siglos
-callado-
la oscuridad.

martes, 16 de agosto de 2016

INUNDACION

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I
El hombre avanza por la calle de agua
Hasta ayer era tierra lo que sus pies pisaban
Hoy el cielo se abrió
 quizás hastiado de promesas
Hizo sentir su furia
Inundó los campos y las casas
II
El hombre lleva a cuestas su resignación de siglos
Solo mastica por dentro su desgracia
Maldice en silencio
Paso a paso avanza contra el agua.
De su bolsillo asoma una boleta azul
-propaganda política-
Con la promesa de un jardín de rosas.
Aun sabiendo que es mentira
Apuesta a una última esperanza.

III
Tal vez porque nada le queda
Contra su pecho  acorrala la esperanza
Cada cuatro años la renuevan
Pero aun  nada aprendimos
Si todos queremos  lo mejor para el otro
No se entiende por qué se diluye
Como el agua

IV
Los corderitos de la casa
han quedado huérfanos
La corriente del rio se llevó a su madre
Y una rama les sirvió de balsa
Ellos  balan helados y hambrientos
Esperan con ansiedad que la mano del niño
Les acerque algo parecido al calor
algo parecido al amor

V

Por suerte los corderos ignoran su destino
Por suerte ignoran que hoy los han salvado
Para solo extender  un poco más sus días
Sobre esta tierra
Quizá si lo supieran
Hubieran preferido ahogarse con su madre
Hubiera  sido más piadoso
Dejarlos irse resignados,  con la corriente del rio
Desbordado de agua de montaña
Desbordado por la tala
Desbordado por la codicia de los humanos.

VI

Así como un triste cordero
El niño cayó desde el puente
Las aguas lo barrieron de la baranda vieja
Se quedó de pronto con los pies en el aire
Aterrizó sobre el caudal oscuro y frio
Mañana encontrarán su cuerpo
Helado blanco sin excusas ante la muerte injusta
Una madre llorará a sus pies
Cuando ya sea demasiado tarde.

VII
Algo remuerde al hombre su conciencia
La escuela queda demasiado lejos
No llegará a tiempo para poner
El voto en la urna
Apenas un grano de arena sería
Piensa
 que la roca está formada por millones de granos
que el maíz comienza con una semilla
que miles de gotas de lluvia aumentan
 el caudal de cualquier rio,
de cualquier océano
que el hombre empieza siendo microscópico
que todo comienza casi de la nada….

XIII

La vieja catedral está inundada
Sus paredes guardan la fe y la oración
De tantos fieles
Tantos ruegos se han elevado a sus alturas
Tantos dolores
Tantas vicisitudes
Tal vez era necesario que el agua
Lavara el  dolor también por dentro

XIV

En la pantalla del televisor
Los políticos sacan soluciones
Como un mago conejos de la galera
Son sólo  hombres que hablan
Solo eso
Hacen ruido con las palabras
Como el ruido sordo del agua
Corriendo por las calles de noche


 XV

Nuestros ojos nos mienten
Vi caer la hoja del árbol
En simultaneo con el vuelo fugaz de una estrella
Desde mi visión, tardaron el mismo tiempo
En descender
Una cayó del árbol
Se detuvo en el barro
La otra inició su viaje
y se perdió en el infinito cielo.
extraña sensación sentirse hoja
sentirse estrella
sentirse pájaro en el cielo

XVI

Cuantas veces hacemos
Lo mismo que las hojas
Que se liberan de la prisión del árbol
Cayéndose, acunadas
Con el soplo del viento.
Extraña sensación sentirse hoja cayendo.



martes, 9 de febrero de 2016

EL HORMIGUERO
(Arboles subterráneos)
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Hoy es el día de la gran exposición del escultor japonés Itzuki  Kono, en París. La muestra se llama “Arboles subterráneos” y supone que será un éxito, como todas las que ha venido realizando en su larga carrera.  Sus obras son muy cotizadas en todo el mundo por lo novedoso de sus propuestas.  Hace poco, ya casi sin ideas nuevas, se le ocurrió una que le pareció genial. Llenó de aluminio líquido un hormiguero para obtener el verdadero esqueleto de la colonia. El resultado lo dejó muy satisfecho. Luego de lavar y sacudir la tierra del hormiguero aluminizado, apareció ante sus ojos la maravillosa trama de ese mundo secreto de túneles y galerías intercomunicados de las más diversas formas. Ese micro mundo donde cada habitante cumple su rol siguiendo las reglas de la naturaleza, solo preocupados por su subsistencia. Luego, con el ego exacerbado, probó con otros metales derretidos: oro, plata, cobre, otra vez con aluminio y así consiguió sumar ocho hermosas estructuras que hoy se exhiben sobre enormes taburetes. Unos más pequeños, otros más altos, todos deslumbrantes como árboles nevados.
Los amantes del arte moderno están fascinados. Para tranquilizar a los ambientalistas, dijo en su discurso inaugural: “Quédense tranquilos, todas las hormigas fueron evacuadas. Las aspiramos y las volvimos a insertar en otros hormigueros”.  Muchos dudaron. ¿No sabe que las colonias de hormigas son sociedades organizadas, que no aceptan ser avasalladas por otros? ¿Se habrán matado entre ellas en una guerra impuesta por este hombre?  ¿Es que en nombre del arte se puede avasallar la vida, así como así, sin consecuencias? Miraron detenidamente cada estructura y si bien no encontraron restos de los insectos, ni patas ni antenas sobresaliendo del metal solidificado, bien podría ser que algunos insectos hubieran quedado atrapados en su interior. ¿Cómo saberlo?
La evacuación no fue organizada, solo se trató de introducir la aspiradora en un agujero y luego fue como un vómito de hormigas en el otro. Sin embargo, algunas alcanzaron a huir, entre ellas una hormiga reina, que, indignada ante la destrucción de su colonia, organizó rápidamente la resistencia.
Dicen que cuando un humano vive una situación límite, muy agobiante,  sufre cambios inmediatos en su cuerpo. Puede perder el habla, desquiciarse, quizás ocurra que su cabello se vuelva blanco. El impactante hecho también provocó un cambio en las hormigas. Se volvieron transparentes. Y feroces. Lo que preservaron sobre todo fue su instinto de conservación y su sofisticado sistema de comunicación. Siguieron el rastro del escultor, silenciosas y  esparcidas en su  enorme automóvil.
Hoy, en la muestra, las hormigas invisibles están todas agrupadas al pie de cada escultura. El sentimiento recién descubierto desborda su pequeño cuerpo y las llena de energía y determinación. Tal vez por lo mismo se han ido expandiendo y muchas han aumentado su tamaño. Desalojadas abruptamente de lo que fue su hogar, hoy tienen frente a sus ojos al artista, desbordante en su exceso de autoestima.  Son miles y miles y deciden actuar.
Antes que el escultor termine de dar por inaugurada la muestra, el público empieza a intranquilizarse.  Gritan, se tocan, se sacuden. Algo los hiere y no saben qué ocurre. El escultor es el más atacado. Su rostro se vuelve pálido, gime, grita, presa del terror sale huyendo entre la gente que también está convulsionada y corre hacia la salida. 

Las esculturas terminan en el suelo, estrelladas. Itzuki Kono, después de zarandearse vivamente, se desploma hecho un ovillo sanguinolento. En un gesto desesperado, se deshace de la ropa que lo cubre perdiendo toda inhibición. La sangre le brota de la boca, los ojos, las orejas.  Poco después, los forenses no pueden explicar de dónde provino esa masa viscosa y blancuzca que ha obstruido y destrozado todos los orificios de su cuerpo. 

miércoles, 17 de junio de 2015

POEMAS BAJO CERO






I

Cuando el fuego que consume los sueños
haga cenizas a mi amor y mi esperanza
algo  quedará de mi amor, de mi dolor
de mi esperanza,
será la vida la que avanza
como arenilla que la ventisca esparce,
como las hojas cayendo en el otoño.

Una partícula de mí te rozara quizás un día
germinará algo nuevo  
en algún lugar de la galaxia.
Ya no seré la misma
tendré dos ojos renacidos y un corazón latiendo
que nada sabe  de la muerte.

Todas las respuestas
son patrimonio de la noche.


II

Imágenes que sueño.

Todo el misterio los habita,

Si solo pudiera detenerlos
copiar cortar pegar
como una vieja cinta
solo para encontrar en ellos
la razón de todos mis desvelos.



III

Bellos  los monjes tibetanos
que pintan un mandala con arena
que logran la más bella perfección
en su diseño
y en vez de conservarlo 
lo destruyen
lo echan a volar con el viento de otoño
solo para afirmar lo que sabemos:
nada es eterno. 

Bella es  la araña tejedora
que  va engarzando los puntos de la trama
perfeccionando  su red y su diseño 
solo para enseñarnos la paciencia
y la calma.



IV

Dejo atrás la violencia
que demasiada sangre salpica las ventanas
que el grito de la calle atormenta
poniéndola al oscuro
cuando es la luz del sol lo que da vida.

Vaya certeza.

Tantas vueltas para decir lo necesario.


V

Jamás pude sentir tu corazón tan cerca
hasta ayer, con solo imaginarlo.

No sé explicar la comunión que se produjo
solo sé que nos comunicamos
sin fisuras,  sin cuestionamientos.

Tú no lo supiste
pero quizá sentiste
transmigrar tu corazón en la noche
sin imaginar
que era tu madre la que te llamaba.

VI



Has tropezado con el dolor del mundo
que tu seguridad se ha vuelto de ceniza
te ha confundido
tanto aullido de lobo sin guarida
tanta palabra vana entorpecida
tantos disparos que atraviesan la noche

y cada sol derritiendo tus mieles
con la interperie cual hambrienta boca
mostrándote los dientes.

Renacerás en cada otoño.

Siempre estará el calor del útero
como último consuelo.



domingo, 10 de mayo de 2015

Un inmundo objeto llamado expediente




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El ajado expediente quema mis manos. Toda la historia laboral de mi padre cabe en estas cincuenta páginas tipeadas con máquina de escribir, algunas son copias al cárbonico, firmadas por distintas manos, manoseadas, mezquinadas, burladas.
El sudor de la frente de mi padre las salpica, sus manos negras de laburante han dejado sus huellas en cada hoja de esta carpeta. 
Mi padre inició su trabajo en la mina de Río Turbio en 1946, apenas abierto el yacimiento, y se jubiló en 1985. Casi cuarenta años de trabajo para jubilarse con una miseria. Más de veinte años trabajó bajo tierra, hollando con sus manos las entrañas del cerro. Cada mañana de cada día de cada año se levantó temprano para cumplir con su trabajo, cada mañana ingresó a la mina arriesgando su vida, sin que nadie le asegurara que a la  tarde saldría a la luz del mundo para iniciar nuevamente su rutina.
Me indigna comprobar que quienes hacen las leyes jamás sentirán el olor del carbón, ni sentirán la angustia de ingresar a una galería dejando afuera todos sus temores. Jamás comerán el pan manchado de negro porque abajo no abunda el agua para lavarse las manos, ni se enfrentarán a lo más profundo de sus temores y sentimientos allí abajo olvidados del mundo.
Me duele saber que también fue pobre y explotado aún cuando consiguió jubilarse, y que esta etapa de su vida haya sido sinónimo de tantos dolores, broncas y trastornos burocráticos, eternizados en estas hojas amarillas de este inmundo objeto llamado expediente.
Y me indigna saber que ese burócrata que me atendió en la oficina sin mirarme a los ojos es el mismo que solo supo ponerle obstáculos cuando acudió esperanzado a recibir la compensación por tanto esfuerzo, que cada vez le exigió una nueva firma, un nuevo certificado, una nueva acreditación de servicios. Ese que se jubilará o ya se habrá jubilado con un haber que quintuplique la magra jubilación de mi padre.
El ya dejó atrás todas las miserias de este mundo, y seguramente esta mejor en ese lugar donde  ahora habita. Esto pretende ser un pequeño homenaje a un hombre que supo y sintió el valor del verdadero trabajo, y que jamás despreció su destino.
Pero que nadie me hable hoy de la justicia social, por favor.  



lunes, 27 de abril de 2015

MANDALA







I

Bellos  los monjes tibetanos
que pintan un mandala con arena
que logran la más bella perfección en su diseño
y en vez de conservarlo lo destruyen
lo echan a volar con la fuerza del viento
solo para afirmar lo que sabemos:
nada es eterno.

Bella es  la araña tejedora
que  va engarzando los puntos de la trama
perfeccionando su red y su diseño
solo para enseñarnos la paciencia
y la calma.

II

Dejo atrás la violencia
que demasiada sangre salpica las ventanas
que el grito de la calle atormenta
tantas horas del día
poniéndola al oscuro
cuando es la luz del sol lo que da vida.
Vaya certeza.
Tantas vueltas para decir lo necesario.

III

Nada quedará de mi amor
de mi dolor de mi esperanza
serán consumidos por el fuego
que consume los sueños.
La vida avanza
como arenilla que la ventisca esparce
en el desierto.
Un grano te rozará quizás un día
germinará algo tuyo  
en algún lugar de la galaxia.
Ya no serás el mismo
tendrás dos ojos nuevos
y un corazón latiendo                          
que nada sabe  de la muerte.

Todas las respuestas
son patrimonio de la noche.

IV

Imágenes que sueño.
Todo el misterio los habita.
Si solo pudiera detenerlos
copiar cortar pegar
como en los textos
solo para encontrar en ellos
la razón de todos mis desvelos.