sábado, 14 de agosto de 2010

HABLADURIAS

Habladurías con Cecilia Maldini
“Nel silenzio stava la poesia”
Con diversas obras editadas y la participación en otras tantas, Cecilia Maldini es una de las autoras de nuestra provincia que más ha expuesto su trabajo, sea a través de sus poesías o relatos. Hace unos años, ganó el concurso Mi Primer Libro en el género Cuentos, y obtuvo el segundo puesto en Poesía. Pero además ha sido seleccionada para diversas obras publicadas en nuestro país y también en Chile, donde un texto suyo fue uno de los elegidos por el jurado del concurso “Chile con mis Ojos”. Eso le valió una alegría inmensa, ya que la señal internacional de TVN suele emplear en sus promociones el texto que ella escribió sobre Salvado
| Sabado 24 de Julio de 2010
Podés conocer más de Cecilia Maldini visitando su blog (http://todopasa-ceci.blogspot.com).

Podés conocer más de Cecilia Maldini visitando su blog (http://todopasa-ceci.blogspot.com).

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Por Claudio Alvarez viscerales20@hotmail.com.-
Quien haya tenido la posibilidad de hablar con Cecilia Maldini, sabe que es una persona dueña de una notable tranquilidad y un sentido del humor muy especial. Tanto es así, que a veces no parece estar enojada cuando realmente lo está.
Dice carecer de orden para algunas tareas y que por eso no tiene un horario en particular para escribir. Sencillamente, espera que llegue el momento y entonces se deja llevar.
En sus trabajos, se observa últimamente un notable crecimiento, en parte dado por la experiencia adquirida mediante la participación en diversas obras, que hace que sus textos (relatos o poesías) queden expuestos y a la consideración de jurados o lectores. En primera instancia, sería bueno recordar cómo, cuándo y por qué comenzó esta parte de su historia nuestra amiga Cecilia.

LOA: ¿Qué recordás de cuando comenzaste a escribir?
Cecilia Maldini: En realidad, nunca pensé en escribir y nació como un juego te diría, en el año 1999. Siempre me gustó leer lo que cayera en mis manos, y eso te lleva a otro mundo. Con una amiga, Mirta Maidana, ese año empezamos a editar una revista que se llamaba Corazones Solitarios, para gente que estaba sola. Ella estaba sin trabajo, y para darle una mano, le dije que la ayudaba. A mí me gustan los desafíos, en ese sentido, nunca digo que no. Si sale, bien; sino, mala suerte. Entonces empezamos a hacer esa revista, que salía en un formato similar a la de los clasificados. Recuerdo que Mirta consiguió los dos primeros hombres solteros que querían conocer mujeres y le dije que para llenar el resto del contenido, podíamos colocar algo literario. Invitamos a la gente para que mande poesías o cuente historias, que empezaron a traer y fuimos aggiornando un poco. Por supuesto, no las contábamos dando nombres ni apellidos, las recreábamos, pero todas eran de amor. Algunas poesías que mandaban eran realmente muy feas. Y a mí, que no era experta en poesía, me parecía que no daba ni para publicarlas; entonces, empecé a escribir poesías con seudónimos. Ahí fue que me quedó gustando. Poco después, se abrió el taller literario municipal. Fui, me anoté y ese día en el Centro Ravallo recuerdo que había unas 40 personas. Conocí a Cristina Núñez y Patricia Jiménez, entre otras. Las cosas se dieron al unísono. En ese taller estaban Mario Petroff y Pablo Lorenzo. Ambos siguen vinculados con esto.

LOA: ¿Qué se puede agregar sobre esas historias de Corazones Solitarios?
CM: Un montón de cosas. Por ejemplo, que terminó dejando a tres o cuatro parejas casadas. Era una revista chica, pero muy buscada. Los avisos de solos y solas que recibíamos fueron creciendo rápidamente. En realidad, creo que es una necesidad que aún hoy no sé si está cubierta. Creció mucho la ciudad, y capaz que hay más demanda. Pero eso lo ves cuando salís, que hay muchos hombres y mujeres solitarias.
Incluso a un casamiento fuimos invitadas como editoras de la revista. Y también recibimos muchas cartas de gente de la cárcel. Ellos viven en una soledad terrible y tienen tiempo para escribir y contar sus cosas.

LOA: Entonces aparece Letras del Viento…
CM: Cuando ingresé al taller, conocí gente muy interesante y muy buena; por lo que hice buenas amistades. De hecho, hasta ahora somos muy amigas con Cristina y con Patricia. Pero también con Matilde, Mirta del Pino, Clara Castilla, Darío Mosso. El grupo hoy es como que está disperso, pasa el tiempo, como que se estanca y cada uno va buscando otras cosas para hacer. Pero casi todos los integrantes del grupo hemos editado, y quienes no, están por hacerlo.

LOA: Pero no es que haya concluido…
CM: No, ahora estamos de receso por el invierno. Pero nos reunimos todos los sábados en el bar Los Vascos. Antes nos juntábamos en Ciudad del Nombre de Jesús, que era el ámbito que más me gustaba, más acorde con el taller, desde mí forma de ver. En Los Vascos hay mucha historia. Un piano, muchas fotografías, recuerdos. Y además, Ramiro Kroeger es una persona muy especial.

CRECIMIENTO

LOA: Decíamos que el crecimiento de Cecilia ha sido notable. En ese sentido, quizás algo tenga que ver la manera en la cual un autor/a aborda sus textos. Para mejorar, se requiere una importante dosis de autocrítica, que no todos ejercitan en su justa medida.

LOA: ¿Cuánto dirías que has crecido desde tu primera publicación?, ¿y en qué aspectos?
CM: Yo soy bastante autocrítica con mis trabajos. En realidad, para darse cuenta si uno ha crecido o no tiene que salir de Río Gallegos. El círculo acá es muy chico y como que sos “amigo” de los otros. Entonces, por ahí, si te quieren criticar, les va a doler, o piensan ellos que te va a doler, y terminan por no criticarte. Nos cuidamos en eso; en cambio, cuando vas a un encuentro a otra ciudad o provincia, podes darte cuenta de cómo ha evolucionado tu poesía o literatura, en relación a los poetas o escritores de las otras provincias. Yo estuve en Puerto Madryn, Neuquén, en Punta Arenas, incluso en Isla Negra, antes del terremoto. Allí observé que mi literatura ha gustado mucho.
Por ejemplo, en Neuquén o en Comodoro Rivadavia hay lugares terribles, y muy buenos escritores. Siento que no estoy al nivel de ellos, de Liliana Alcalao o Jorge Espíndola, a quienes considero muy buenos escritores; o al de Liliana Capasso, que es de Viedma, a quien admiro mucho y que ha venido varias veces a la ciudad. En cambio, cuando estuve en Punta Arenas, en el encuentro regional de escritores, que fue gente de todo Chile e incluso de Perú, sentí otra cosa, pero en todo sentido.
A pesar que Chile tiene muy buenos escritores, y en ese encuentro conocí gente con obras muy buenas, a ellos les cuesta mucho publicar. Se cuidan muchísimo, se cuida mucho todo lo que se edita. Encontré gente muy buena, gente más o menos, y gente que está en un nivel igual o inferior al mío a nivel escritura.

LOA: ¿Con cuál de tus obras quedaste conforme?
CM: En realidad, todas tienen algo especial. “Todo pasa” fue el primer libro de poesías que edité y casi todas las obras publicadas ahí han sido del taller literario. Hay poemas que quiero mucho, aunque otros que no publicaría. En “El Fantasma de Cabo Vírgenes”, mirándolo en retrospectiva, hay cuentos que sí publicaría y otros corregiría. “Escrito desde la lluvia”, me gustó mucho hacerlo; y fue una experiencia rara, porque nació tras el encuentro de Punta Arenas, en agosto de 2008. Se dio todo en una semana, porque, ese encuentro, si bien no fue lo mejor de la literatura, hubo sí un encuentro de gente muy interesante, con la que podías hablar de muchas cosas. Hubo un clima distinto, que entiendo yo generó que naciera ese libro. Tenía cosas acumuladas que fueron saliendo tras lo vivido allí. Hay encuentros que te llenan el alma, además de quienes escriben, encontrás gente muy rica interiormente y eso te hacer crecer.

LOA: ¿Cómo es la mecánica empleada a la hora de escribir? ¿Tenés horario o empezás en cuanto venga una idea?
CM: En mi vida, en general, soy muy desordenada. No puedo cumplir horarios, no sé manejarme bien con los tiempos. Me propongo algo pero después me salgo de los límites que yo misma me impuse. Así que escribo en cualquier momento, cuando nace la idea. En ese momento llega, la anoto, luego la desarrollo y la corrijo. Escribo por lo general en la computadora, que te permite cambiar, modificar y pegar. Es maravilloso.

LOA: ¿Cambió en algo ese ejercicio? Pregunto porque uno observa que gana mucho la ansiedad al principio…
CM: Yo creo que con los años eso se va adquiriendo. Al principio pasa, de verdad, que uno siente ansiedad. Por ejemplo, al taller, íbamos a escribir todos los sábados sobre una temática, entonces, discutíamos el asunto y lo escribíamos. Después, eso es como que te cansa, y empezás a escribir cuando una idea te surge.
Ahora estoy escribiendo una poesía más depurada, que todos los que me han leído han notado un cambio con relación a “Todo pasa”, y yo también, porque cuido mucho más la poesía. Intento no colocar tanta palabra que sobre, tantas comas y puntos. Extraer la idea principal de lo que quiero decir o el sentimiento que quiero transmitir.

FERIAS DEL LIBRO Y DETALLES QUE NO SE CUIDAN

LOA: Uno de los temas siempre recurrente en charlas con autores es el de los espacios en la Feria del Libro. Aunque no se discute la importancia del encuentro, sí se critican aspectos que no parecen cambiar, pese al tiempo transcurrido desde la primera de todas. Detalles que no se cuidan y que corregirlos podrían ser de mucha utilidad para que la feria sea lo que la mayoría de los involucrados quisiera.

LOA: ¿Qué análisis haces de la Feria Provincial del Libro? ¿Qué le está faltando?
CM: La Feria es todo un tema. Como grupo, participamos siempre, salvo en esta última edición. El año pasado, según mi opinión, Letras del Viento hizo el mejor espectáculo. Hubo un racconto de los ocho años del grupo y en una pantalla proyectamos videos de lo que hemos hecho, y también presentamos libros. Fue un espectáculo de casi dos horas, que incluyó una obra de teatro y un monólogo. Una performance dinámica, a la que fue bastante gente, pero ¿qué pasó? No tuvimos ni una línea en un diario, o una autoridad de la feria que nos hubiera presentado. Quedó como un gran esfuerzo del grupo, que el resultado fue muy bueno igual. Este año dijimos “para qué vamos a ir”.
La realidad es que va muy poca gente a esos espectáculos, si no te preocupas por invitar personalmente. En todo caso, va tu familia, van amigos, pero no gente a la que le interese el tema. Falta promoción y que los espectáculos para escritores no estén tan dispersos. No se cuidan muchos detalles.

LOA: ¿Qué le está faltando?
CM: Gente que trabaje, que a mí me consta que el que más ha trabajado en eso ha sido Carlos Besoaín. Pero ha trabajado prácticamente solo, a pesar que hay mucha gente en esas entidades provinciales. No sé si la gente no se capacita o no se la instruye para trabajar en estos eventos, no sé qué pasa. La feria se hace más pensando en los libreros que en los escritores. Pero eso pasa en varios lados. Recuerdo que hace unos años viajamos con Cristina Núñez a la Feria del Libro de Caleta Olivia, donde el invitado estrella era Pancho Aquino, que tiene miles de libros de autoayuda. El tenía un stand muy grande, era el que más vendía. Y vos, que vas con un libro que te costó editarlo, que pusiste dinero de tu bolsillo para poder imprimirlo, ¿vas a competir con 50 libros diferentes que lleva Pancho Aquino?
En esa misma feria se presentaron dos escritoras de Piedra Buena, emocionadas porque iban a presentar un libro escrito en conjunto, Mónica Da Luz y una chica fotógrafa llamada Viviana, ellas habían preparado una proyección, llevaron un cañón y todo. A la presentación fueron cuatro personas. Me acuerdo bien, porque primero se había presentado, en un enorme teatro, el libro de un señor a quien se le había muerto el hijo. A ese encuentro fueron más de cien personas, que se nota era una persona conocida en la localidad. Pero lo de las chicas se puso después, y no hubo nadie que dijera quédense porque ahora viene otra presentación. Entonces, se fueron todos. No se cuidó a esa gente que pagó su pasaje, que salió de su casa por dos o tres días. Eso pasa en todos lados de la provincia. Aunque no así en el encuentro de escritores de Punta Arenas, que de Río Gallegos fuimos Mirta del Pino y yo. Allá fuimos muy bien tratadas, nos dieron un lugar importante y eso hizo sentirnos bastante reconocidas y fue lindo. De hecho, Mirta fue elegida la reina del encuentro, porque se elegía a la mujer más destacada por su personalidad y su aporte, no se juzgaba su poesía. Este año se realiza el segundo encuentro durante la primera semana del mes de octubre.

LOA: Si te piden que recomiendes un libro de un autor local, ¿Cuál elegirías y por qué?
CM: Elegiría a mis amigas del grupo (risas). Porque son mis amigas, porque las quiero y escriben bien. Del interior, algo de Claudia Sastre, que aparte es una chica que trabaja mucho. Es crítica literaria. También algo de Sebastián Tresguerres, porque escribe distinto. Si bien no me gusta mucho, lo recomendaría porque es distinto y no cae en lo mismo que tantos otros. Lo de Jorge (Curinao) también me gusta. Que no toda la gente entiende lo que Jorge escribe, pero lo recomendaría porque para mí es un verdadero poeta y lo respeto. Él convive con la poesía desde que era niño. Trabaja y ama la poesía. Al igual que recomendaría a Marina Pacheco, Milton Ibarra Philemon y Carlos Sacamata.

LOA: ¿Algún texto que modestamente defina a la ciudad?
CM: Flora Rodríguez de Lofredo tiene muy buenos textos que hablan del lugar y de la ciudad. Ella ha hecho una poesía muy cuidada.

AMBIENTE CON IDAS Y VUELTAS

LOA: Como en otros ambientes, en el mundo de las letras también se generan contrariedades, rivalidades y hasta lucha de egos. Cecilia no pierde de vista que eso forma parte del oficio, aunque, claro, hay situaciones que pueden llegar a lo insoportable si no democratizan ciertas posibilidades.

LOA: ¿Qué análisis hacés del ambiente en el que estás inmersa?
CM: A pesar de que somos pocos y nos conocemos, y de frente tal vez no nos criticamos, por detrás sí se habla de lo que nos gusta y lo que no.
Pero creo que es parte del oficio de escribir, de hecho, siempre están esas rivalidades. Creo que el ego del escritor existe, aunque se diga que no lo tiene. Yo por lo menos trato de mejorar y me alegro cuando a algún amigo le va bien; pero cuando, por ejemplo, veo que se elige gente para ir a una Feria Internacional del Libro que no me representa para nada y que se elige porque es amigo de alguien, eso me molesta, que pasó durante muchos años.
Hay gente que gana un concurso, como Mi Primer Libro por ejemplo, que ha ido decayendo en vez de ir mejorando. Recordemos que ese es el programa de la Municipalidad, por el cual gané el premio en Cuento y segundo premio en Poesía; que ganó también Jorge Curinao y Cristina Núñez. Pero digo que no es lo mismo ganarlo entre veinte autores, que entre dos, o que participe uno solo. En realidad, no es un premio de calidad, sino que es una selección.
Entiendo que también el jurado no es el idóneo a veces, o porque acá se hacen las cosas burocráticamente por cumplir. Entonces, por cumplir elegimos un jurado; por cumplir, hacemos el programa, y por cumplir, decimos que hacemos algo. Creo que ahora está por cerrar el concurso y no se ha presentado nadie ni en Poesía, ni en Cuentos, ni en Novelas. Eso habla de que no hay producción literaria. Y, por otro lado, a la gente que lo ha ganado, enseguida le cuelgan el mote de escritor. Y no siempre son escritores, porque uno edita el primer libro no se tiene que considerar escritor, tiene que empezar a escribir. Recuerdo que este programa lo sacó Sergio Di Leo y el espíritu era seleccionar para que sea un aliciente, no para que te digan “sos el mejor escritor”. Respecto a los libros que se eligieron estos dos últimos años para viajar a la Feria del Libro, a mí me parecía buena la idea de que los autores manden sus obras, como salió publicado en los diarios, y donde había tres jurados que leían y elegían. Aunque creo que este año no se hizo así, se eligió a dedo, porque no vi publicado en ningún lado nada.
De todos modos, antes siempre viajaban los mismos, Roberto Leydet y Echeverría Baleta, por ejemplo, porque estaban en la SADESC, y eran los representantes de los escritores santacruceños. Había mucha mezquindad, porque siempre viajaban ellos. Ahora se ha pretendido hacer desde la Secretaría algo más democrático, me parece. Porque llaman a los escritores a que presenten sus libros y dicen que eligen, pero como te decía, no sé si un jurado alcanza a realmente trabajar como debería. En ese sentido, recuerdo que en el 2008 presenté el libro “Hechizo de Tierra”, que es un libro de cuentos para niños. Cuando vi el listado en el diario, que no fue elegido, salió como parte del género Poesía. Es decir, ni siquiera lo abrieron. Entonces, este año ni siquiera me presenté, porque me parece que fueron elegidos autores por haber ganado Mi Primer Libro. Y tampoco este año se mandó ningún libro de poesía, que no vi por ningún lado por qué no se mandó.

LOA: ¿Y qué cosas te agradan de este ambiente?
CM: Me gusta la libertad, ahora con Internet por ejemplo, de poder subir y presentar poesías en la red y que lo vean en cualquier parte del mundo a través del blog o de Facebook. El otro día participé en una página que se llama Multipoetry, es italiana, que ni recuerdo cuando me anoté en ese grupo; pero bueno, mandé un poema que luego me lo devolvieron traducido al italiano. Me encantó, tiene otra música, y casi que ni reconocí mi propio poema. Me encantó esa experiencia, eso es lo lindo.

LETRAS DEL VIENTO

LOA: Junto a Cristina Núñez, Cecilia podría decirse que es socia fundadora de Letras del Viento, un taller literario que ha marcado un camino y atendido una necesidad existente en nuestra ciudad. Mucho esfuerzo, tiempo, y sobre todo, ganas.

LOA: ¿Qué considerás que le dio Letras del Viento a la ciudad?
CM: Creo que le dio impulso y permitió que se abran otros grupos, que aparezca gente más joven. Y dio ganas de escribir a otras personas. Aparte, siempre mantuvimos una independencia y editamos como forma de cooperativa dos antologías: una de poesías y otra de cuentos, que fueron publicadas cuando Los Vascos cumplió 50 años. Pero todo eso nos costó plata. Sacamos una edición muy limitada, que quedará en la historia del bar y la ciudad. Precisamente, eso le dio el grupo a la ciudad. Además, participamos en el libro de talleres de Editorial Dunken.

LOA: ¿Cuánto tuvo que ver animarse a editar con haber participado tantos años del taller literario?
CM: Al grupo le estoy muy agradecida.

LOA: En cierta medida igual sus fundadora…
CM: Sí, y siempre pasa eso de que va y viene gente. Hay épocas que hay mucha, otras no tanto. A propósito de esto, hace unos años le decía a Cristina que teníamos que seguir, porque si nos vamos, la gente capaz que no va a venir. Hemos hecho cosas muy lindas, con Miguel Mellado, por ejemplo, integrando otras artes, el dibujo, la música, la pintura.

NOSTALGIAS A RITMO DE RAP

LOA: Finalmente, le preguntamos a Cecilia qué lugar de la ciudad le gusta o qué cosas extraña toda vez que no está en Río Gallegos. Sorpresivo fue encontrarnos con la creación de un rap nostálgico, creado con su hermana mientras estaban en Buenos Aires durante los críticos días del 2007, se entiende que es una broma…

CM: “Cuando voy a lugares donde hay mucho calor, extraño el frío. Recuerdo que en el año 2007 estuve en Buenos Aires con mi mama derivada como dos meses. En esa época estaba la movilización social en la ciudad. Un día estábamos en el hotel con mi hermana, hartas de estar allá y de esa locura que hay que andas apurada, transpirada, enojada. Se nos dio por improvisar un rap, donde hablábamos de que queríamos irnos, volver a Río Gallegos. Una parte decía algo como: “A pesar de Peralta y de Varizat, en Río Gallegos yo quiero estar. Aburrirme los domingos de no hacer nada…” (risas).
En la ciudad no hay lugares que me gusten; sí me gusta Punta Loyola, me encanta ir con mis hermanas. Otro lugar especial es Cabo Vírgenes, que con el taller lo conocimos a fondo, cuando nos propusimos investigar por qué se llamaba así. Y fuimos varias veces, salieron muy lindos relatos de ese trabajo. Siempre tuvimos la idea de ir a quedarnos un fin de semana, o una noche, a ese lugar, que tiene una magia única. Tiene mucha historia y mucha energía.

LIBRO, PELICULA, CANCION Y PERSONAS

LOA: ¿Un libro que te haya marcado?
CM: El que más me marcó, y que siempre lo releo, es La Metamorfosis, de Franz Kafka. En la escuela primaria me lo hicieron leer, es fácil pero cada vez que lo leo siento que es distinto. “Las criadas”, de Jean Genet, también me gustó mucho, y lo leí siendo adolescente. Pero cuesta mucho encontrar un autor o libro que te de ganas de devorarlo. Mi hija siempre me trae libros cuando viaja a Buenos Aires, el último que me trajo fue uno de Toni Morrison, que ha ganado el Premio Nobel de Literatura en 1993, y me encantó. Aunque dicen que traducido nunca es lo mismo, pero me encantó. Jorge Tellier me gusta mucho. Durante estas vacaciones estuve en Isla Negra y Valparaíso, por ahí me encontré con sus libros, que tenía algo, pero encontré otras cosas.

LOA: ¿Una película?
CM: Sexto Sentido. Las películas de suspenso psicológico, me encantan. “Los Otros”, también. En general, me gustan las películas británicas, que no buscan el estereotipo de la mujer 90-60-90 o los hombres superpoderosos.

LOA: ¿Una canción?
CM: Me gusta mucho “Zafar”, de La Vela Puerca.

LOA: ¿Una persona?
CM: Tres: Gabriela, Verónica y Ema Luna; mis hijas y nieta.


TEXTOS DE CECILIA MALDINI EN TVN CHILE

Cecilia conserva en su memoria diversas situaciones que vivió siendo adolescente.
Entre tantas, un recuerdo muy especial, con el correr de los años, se tradujo en un texto que participó del Concurso Literario “Chile con mis Ojos”. Pero mejor dejemos que Cecilia introduzca el tema y explique lo demás.
CM: “Este verano tuve la oportunidad de conocer por primera vez La Moneda, en Santiago de Chile. Un edificio gris y frío, que ocupa toda una manzana, y que guarda tanta historia.
Recuerdo que eran las once de la mañana del 11 de septiembre de 1973, cuando desde el colegio nos mandaron a casa sin darnos mayores explicaciones. Yo cursaba el 3er. Año del secundario en Puerto Natales, y entendía poco de lo que estaba pasando. Pero hay un recuerdo que me quedó grabado en la memoria: de regreso a casa, pasamos frente a una panadería en la que la gente hacía cola para comprar pan, y algunos estaban alegres y se burlaban del presidente caído. Eso me dolió y me molestó. Entonces entendí lo del boicot de los camioneros y todo lo demás. A medida que fui creciendo, pude comprender mejor la historia y la figura de ese presidente que se inmoló por sus ideales, se agigantó y se convirtió en objeto de mi admiración.
En 2008, el jurado de CHILE CON MIS OJOS, organizó el cuarto concurso literario internacional organizado por TVN, patrocinado por la Fundación Pablo Neruda, la Academia Chilena de la Lengua, el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y seleccionó un trabajo de mi autoría, esta vez junto a treinta y tres participantes. El poema se llama “Cristales rotos” y se refiere a Salvador Allende”.
En el año 2006 y 2007 tuve otros trabajos seleccionados. La obra no debe superar las 120 palabras y debe estar referida a Chile. El premio consiste en un libro ilustrado con los trabajos, un DVD con los videos y un diploma, pero lo más importante, es la difusión que se logra, pues los videos son proyectados varias veces al día por la señal internacional”.


XI

”Nel silenzio stava la poesia,
e in essa tutto era compreso.
L’universo,
il fuoco,
la fiamma.
Spiava.
Cercava la fessura
per la quale affiorar come parola.

Ci sta tutto nel vuoto del silenzio.

(Poema traducido al italiano por Multipoetry).


XI

En el silencio estaba el poema
y cabía todo en él.
El universo
el fuego
la llama.
Acechaba.
Buscaba ese resquicio
donde aflorar como palabra.

Todo cabe en el vacío del silencio.

VIII

Después de todo era cierto
lo que siempre supimos.

Hemos venido al mundo
sólo a parirnos.

Muñeca rusa.

Mirarnos
conocernos
desearnos
entrarnos
liberarnos
morirnos.

| Sabado 24 de Julio de 2010