Chechen, el hijo
Una mujer morena camina por el campo, rumbo al mar. Su quillango le pesa en los hombros, como la vida que lleva dentro suyo. En los cerros habitan las flores silvestres y las piedras resaltan a la luz de la mañana. Hoy será la última luna y ella lo sabe, pues lleva la cuenta. No sabe cómo pero intuye que mañana será el día. Ella conoce el nombre de todos los pájaros y de todas las flores silvestres. Ha elegido un nombre de flor si es hembra y uno de pájaro si es varón. Ella sabe también el nombre del guanaco y del zorro, pero esos nombres no le gustan para su primer hijo. Sabe también que se termina la estación de las flores y que luego el campo se cubrirá de hojas muertas y luego de nieve. Es bueno el sabor de la nieve blanca, pero no le gusta el frío en los pies. Ha llegado el tiempo de parir y ella sabe que sufrirá, ha visto a otras mujeres hacerlo. También ha visto a la hembra del guanaco parir y amamantar a su cría. Ahora camina muy atrás del resto de la tribu, sola, avanzando pas...