HOMENAJE
Benditas sean las yemas de mis dedos maravilloso sensor de todo lo creado, lo bello, lo prohibido, lo fino lo áspero. Benditas sean porque me han permitido recorrer l as pestañas de mis hijas, su pelo, sus mejillas, las páginas de cuentos de su infancia. Han sabido guiarme tiernamente por el suave contorno de las flores y sentir las heridas, el dolor que provocan las espinas. Han apresado con seguridad la circunferencia de los lápices que encierran todos los misterios y todos los colores. Benditas sean porque se han desgastado tipeando notas, cartas, documentos, por tantos años… y en horas libres han seguido creando centenares de versos, de cuentos y de historias. Con el paso del tiempo se han desgastado. Aunque debo decir: No es que el trabajo haya sido e xcesivamente duro. ¡Belleza enorme este sentido del tacto! Me ha permitido recorrer mi propia piel y ha secado mis ojos cua...