viernes, 8 de abril de 2011

NEGRITA

No se debe humanizar a los animales, dicen los que saben y se ocupan de ellos, pero es imposible no sentir cerca el alma de estos pequeños seres. Mi perrita se fue ayer, despues de sufrir una enfermedad horrible durante más de un mes. Estaba paralizada desde el cuello, pero hacía esfuerzos por mover la cola o las patitas cuando reconocía a alguno de nosotros. Claro que eso fue al principio, la última semana ni siquiera eso.
Era muy dificil tomar la decisión de sacrificarla, nos resistíamos a pesar de que todo el mundo nos aconsejaba que era lo más adecuado, ya que la situación era irreversible.
Pero como todo en la vida, llega un momento en que se debe elegir. Y las elecciones nunca son fáciles.
Ayer decidimos dejarla ir y acabar con su martirio. Me queda el consuelo de haberla asistido en todo lo que consideré que podía necesitar, la tuve muchas veces en mis brazos y le hablé intuyendo que ella de alguna manera me entendía.
Hoy, al ver el collar amarillo y la correa con la que Ema la paseaba, un nudo de pena se me atasca en la garganta, pero también me queda la seguridad de que ese pequeño animalito, dulce, dócil, amigo, no ha estado compartiendo ocho años de neustras vidas en vano.