viernes, 28 de noviembre de 2008

¿QUE SE TE METIO EN LA CABEZA?



La presidenta de la Biblioteca Popular Ush-Guent, tuvo la feliz idea de invitarme, junto a Jorge Curinao, a presentar nuestros libros en las instalaciones de la Biblioteca, el día 23 de septiembre ppdo. (En la foto junto a Jorge Curinao, Nelida Soto y Cristina Nuñez).

Estuvieron invitados dos grados -3ero. y 5to.- de la Escuela 11 y la Escuela 33. Aproximadamente 50 niños, que durante casi dos horas nos escucharon atentamente y nos hicieron infinidad de preguntas.

Una de las preguntas más recurrentes era si los escritores ganaban mucho dinero y otra si escribir un libro era una decisión que se tomaba tajantemente, partiendo desde el título ("cuando vos decidiste escribir un libro que se iba a llamar todo pasa...") y otras preguntas muy simpáticas por el estilo:

-¿Que se te metió en la cabeza cuando empezaste a escribir tu libro?

-¿Alguien leyó tu libro?

A lo que respondí entre risas -Espero que sí, que alguien lo haya leído.

Lamentamos decirles a los chicos que los escritores santacruceños no ganan mucha plata, en nuestro caso, casi nada, y les contamos que un libro empieza a nacer poco a poco, que a veces el título es lo último en que se piensa.

Cuando les preguntamos a ellos si alguno tenía inquietudes literarias, sólo uno, muy timidamente, sacó una libretita en la que escribía todos los días...

viernes, 14 de noviembre de 2008




Presentación de mi Libro "El Fantasma de Cabo Virgenes y otros Cuentos" en diciembre de 2005, en la foto junto a Carlos Besoaín, Sergio Di Leo y el Intendente Lic. Héctor Roquel.

Extraña enfermedad



Una extraña enfermedad se difundía por la estepa, viajaba enancada en el viento, se pegaba al pelo, a la ropa, a la suela de los zapatos. Se escabullía en la trama de las sábanas y los manteles, se adhería a la viscosidad de las ventanas. Se cocinaba en las hornallas de las estufas patagónicas, y vuelta ceniza, volvía a ser partícula viajera que penetraba en los cerebros sin que nos diéramos cuenta.

Un día todos estábamos enfermos, sin saberlo. Todos habíamos saboreado con nuestra lengua una insignificante porción de la enfermedad, la que nadie llamaba por su nombre, tal vez porque aun se desconocía el mismo.
Así fueron sucediéndose extraños hechos en el pueblo. Extraños para los que lo veían de afuera, no así para nosotros, inmersos protagonistas o indiferentes espectadores de ellos.

El día que el niño robó el cadáver momificado de un bebé fallecido hacía sesenta años, nos asombramos apenas. El niño jugaba a la muñeca con los restos de un ser humano que alguna vez tuvo nombre y una madre que lo acunó en sus brazos. Leímos en las crónicas policiales sólo datos fríos y escasos. No seguimos indagando, tal vez temiendo darle nombre a lo que nos estaba pasando y si demostramos interés por conocer más detalles, no obtuvimos respuestas.

Y fuimos olvidándonos...

Otro día, fuimos testigos de la loca carrera de un guardia de seguridad a bordo de un camión robado, haciendo estragos por las calles del pueblo. Solo dijimos ¡que suerte que no mató a nadie! Y
nos olvidamos de los autos que quedaron destrozados en las veredas. ¿Quien se habrá hecho cargo de los daños ocasionados por el loco inimputable?

El bicho que provocaba la enfermedad seguía haciendo estragos en la cabeza de la gente, impulsado por el viento. Sí, debe ser el viento. Porque ¿qué otro medio es tan poderoso difusor, tan invisible y tan persistente, sino el propio viento que tanto detestamos?

El día de las elecciones una mujer usó de cuarto de baño el cuarto oscuro. ¿Por qué lo hizo? Tal vez por urgencia, por necesidad, por desprecio, por locura, o por todo ello junto y desbordado.

La gente que opta por el suicidio tan a menudo, sólo pasa a ser una noticia más en las páginas de los diarios.

Lo morboso, lo delirante, lo escatológico se aúnan en una sucesión de hechos fuera de lo común, que asustan por la indiferencia con que nos acostumbramos a escucharlos...

Y seguirán los hechos, a juzgar por el resultado de las últimas elecciones.
Y por el accionar de la injusticia.
Y por el silencio de los conformistas.
Y por el viento, que no para.

domingo, 26 de octubre de 2008

JOYAS ROBADAS I

Nocturno – Oliverio Girondo

“A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones, y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.”

sábado, 25 de octubre de 2008

Otros poemas sueltos

LOS MUERTOS ESTAN TRISTES

Los muertos están tristes
porque están solos
callados
dolidos
olvidados
sin posibilidades
de cambiar de apariencia
o hacerle una mueca
al sol que los molesta.

Están tristes
porque ya nunca mas
serán los mismos
que ríen desde el retrato
porque se han quedado
sin posibilidades
de hacer nada.

Sin embargo a veces
he querido estar así
como ellos,
quieta, callada, en silencio,
sin cambiar de postura
mirando fijo
para siempre.


NO ESCRIBAS EN LA ARENA

No escribas en la arena
porque han de venir algunas manos
húmedas de lluvia o de llanto
que borrarán tus huellas por la vida
y también tus palabras.

No escribas en la arena
porque ha de venir un viento huracanado
a derribar castillos débiles
y falsas fortalezas levantadas.

No escribas en la arena
porque mañana cuando quieras
que lo demás recuerden algo tuyo
solo rescatarán entre sus dedos
restos de mar y arena.


EXCUSAS

Destierro piedras blancas en mi exilio
que simbolizan y recuerdan
el desalojo sufrido.
Me he quedado sin la llave
que abre puertas
a la imaginación o al desvarío.
La mudanza forzada de mis raíces,
de sueños inconclusos, míos,
que habrán de arraigar en otro suelo fértil,
generoso, ofrecido.
Ya no tendrás excusas para acallarme
y tu voz no ofenderá mi oído.

SENSACION

A veces tengo la sensación
de que el corazón
se sale de mi pecho
y se va vagando por ahí
desnudo, huérfano.

Se olvida que me ha dejado atrás
que me quedo esperándolo
deshecha,
desmigajada,
fría como el hielo.

Hasta que retorna a su lugar
y me recuerda que aún no he muerto.

lunes, 20 de octubre de 2008

PRIMER ENCUENTRO DE ESCRITORES EN PUNTA ARENAS CHILE

Desde el 26 al 30 de agosto 2008 se celebró en Punta Arenas, Chile, el Primer Encuentro Latinoamericano de Escritores en Magallanes, "Violeta Ulloa de Fernandez", organizado por
AFELIRE Agrupación Femenina Literaria Regional.
Algunos de los escritores presentes fueron: María Ahumada y Gledy Diaz, de Calama, Sergio Neira, de Concepción, Ricardo Ponce, de Coquimbo, Mirta del Pino y Cecilia Maldini de Río Gallegos, Argentina, Eliana Arteaga, de Perú, Magdalena Fuentes Zurita y Lilian Pinto Duran, de Santiago, Nélida Baros, Hilda Olivares y Miryam Marín, entre otros.
Se realizaron presentaciones de libros, visitas a escuelas y radios de la localidad, bautizos de libros. En las Torres del Payne, en una ceremonia muy emotiva, se hizo la presentación y el bautizo de los libros de Ricardo Ponce y de Magdalena Fuentes Zurita.
En el camino hacia El Payne, la comitiva se detuvo en un lugar denominado "Tres Pasos", en el que existe un busto en homenaje a la gran poeta chilena Gabriela Mistral, quien permaneció de visita en ese lugar en varias oportunidades.

Por último, en la cena de despedida realizada en el restaurant La Pincoya, se eligieron la reina y el rey del encuentro, recayendo dichos títulos en la escritora Mirta del Pino, de Río Gallegos y Ricardo Ponce, de Coquimbo. El mismo día se nombraron los integrantes del comité que estará a cargo de la organización del próximo encuentro a realizarse en el año 2010, entre otros integrado por Maruja Scott, Sergio Neira, Cecilia Maldini y Magdalena Fuentes.

martes, 29 de abril de 2008

TIERRA Y AGUA

Cuando los poderosos urden nuestro destino
y arrasan nuestros sueños y esperanzas
y nos sacude el ritmo loco de los hechos
y adivinas que las fuerzas no te alcanzan...
en momentos así aférrate a tu mundo
y sentirás el universo que te abraza.

Cuando observes que todo se derrumba
que te ajustan, te controlan, te degradan
y te sientas solo, triste y abatido
con un hueco en el alma acongojada,
aférrate sin miedo a tu pequeño mundo
y te sorprenderá la fuerza allí encerrada.

Cuando te abandonen y te ignoren
y creas que has perdido la batalla,
rodéate de amor, de las pequeñas cosas
que son las únicas que importan...
¡Levántate del barro con orgullo!
después de todo, es nada mas
que tierra y agua...

Cecilia Maldini

Poema del libro TODO PASA
AL PRINCIPIO

¿Cuál habrá sido tu verdadero nombre, rosa,
antes de que tus pétalos se unieran
y se adueñaran de todo el color
y la hermosura?

¿Y quien ha sido el que te ha nombrado rosa,
y no cometa o luciérnaga,
o lámpara o campana?

No imagino tu verdadero nombre, aurora,
cuando allá en el principio
el primer hombre despertó y sonrió
ante tu claridad alucinante...

Y el verdadero nombre del amor
cuando lo sintieron por primera vez
dos corazones, sin entenderlo...

¿Cómo la habrán llamado a esa emoción,
al cosquilleo ferviente de la piel,
a ese arrebato furioso de la sangre?

¿Cuál habrá sido tu único nombre, paloma,
cuando abriste las alas y volaste libre
sin temores, antes de que te viera
la mirada del hombre?

Y el tuyo, mar, que ruges desde siempre
y desde el fondo de las profundidades...

¿Y cual sería tu verdadero nombre, Dios,
antes de que todos te nombraran?...
Y el mío, que no adivino aun
cuando esto escribo...

Cecilia Maldini

Poema del libro TODO PASA

lunes, 28 de abril de 2008

Poema inspirado en el cautiverio de Ingrid Betancourt

MUJER DE CENIZA

La mujer resurge del fuego
y con sus cenizas de hace de nuevo.
Con un cuerpo de ceniza va por la vida
maleable, flexible, herida,
aún así de su interior rescata
un lugar para el llanto y la risa.

Cuando un viento fuerte
la deshace en partículas
y ya no puede volver a ser un todo
se posa en cada cuerpo de mujer
a manera de lágrima o adorno.

También la lluvia la deshace y la baña
pero se junta en un cántaro
y canta,
a la luz de la luna ella baila,
a veces es simple, otras complicada,
quiere la paz porque da la vida,
ante la muerte no cae de rodillas.

La mujer de ceniza se deshace en lágrimas
un día volverá de la selva
vuelta perdón o culpa
hecha ceniza o flama.


Cecilia Maldini
22/12/07

viernes, 25 de abril de 2008

Cuento publicado en antologia Letras del Viento

La roca

Miles, millones de granos de arena formaron la roca. La roca que tomó su mano para defenderse, esa tarde.
Tomó impulso y dirección. Sus ojos negros estaban fijos en el animal que gruñía frente suyo.
Su lanza, caída a unos pasos. No tenía manera de alcanzarla, pues cualquier movimiento hubiera sido notado por el puma y su segura perdición.
Deseó fervientemente que alguno de sus dioses lo convirtiera en grano de arena invisible a los ojos del enemigo. Fundirse con el resto y situarse en el centro de la piedra.
El frío que hasta entonces sentía se evaporó. Un calor intenso le recorría el cuerpo y grandes gotas de sudor mojaban su taparrabos hecho de piel de guanaco.
Nunca tuvo miedo, lo que ahora sentía era otra cosa. La cercanía de la muerte, su presencia, su olor, su risa.
La roca en su mano era su último respiro, lo único que aún lo ataba a la vida. Cordón umbilical hecho de arena y tiempo. La diferencia entre estar vivo y morir. Si no acertaba con la roca de pleno en la frente del animal, sabía que era su fin. Debía despedirse de los suyos. Y desfilaron en imágenes fugaces su mujer y sus hijos, los que seguían hambrientos, esperando su regreso cargando con la carne del guanaco.
El sol se despide en el horizonte, ya casi no queda luz, sólo un resplandor rojizo y bello.
Sin nada que perder –o todo- juntó sus últimas fuerzas y arrojó la roca. Un grito estremeció la tarde dorada y negra en el cañadón, y todo fue noche, entonces.

poema seleccionado en Chile por mis ojos

Intento ser


A veces me viene a visitar
disfrazado de vívido recuerdo
ese olor a calle tierra mojada de lluvia,
ese olor a verde mar, a grito de gaviota,
la voz de los amigos que dejamos atrás
en otro tiempo irreemplazable…

Y se ponen en fila los recuerdos
esperando ser llamados por su nombre.
Vuelve a nacer el día en que partí
por el designio de otros,
que con sus actitudes cambiaron mi destino.

Yo quise ser maestra
como lo fue Gabriela en esas latitudes,
y quise ser poeta,
tapiz y música, Violeta.

No pude ser maestra.
Aprendí estando lejos
que nada de lo que somos o seremos
depende sólo de nuestro anhelo.

Hoy desde la nostalgia, intento ser poeta.