viernes, 25 de abril de 2008

Cuento publicado en antologia Letras del Viento

La roca

Miles, millones de granos de arena formaron la roca. La roca que tomó su mano para defenderse, esa tarde.
Tomó impulso y dirección. Sus ojos negros estaban fijos en el animal que gruñía frente suyo.
Su lanza, caída a unos pasos. No tenía manera de alcanzarla, pues cualquier movimiento hubiera sido notado por el puma y su segura perdición.
Deseó fervientemente que alguno de sus dioses lo convirtiera en grano de arena invisible a los ojos del enemigo. Fundirse con el resto y situarse en el centro de la piedra.
El frío que hasta entonces sentía se evaporó. Un calor intenso le recorría el cuerpo y grandes gotas de sudor mojaban su taparrabos hecho de piel de guanaco.
Nunca tuvo miedo, lo que ahora sentía era otra cosa. La cercanía de la muerte, su presencia, su olor, su risa.
La roca en su mano era su último respiro, lo único que aún lo ataba a la vida. Cordón umbilical hecho de arena y tiempo. La diferencia entre estar vivo y morir. Si no acertaba con la roca de pleno en la frente del animal, sabía que era su fin. Debía despedirse de los suyos. Y desfilaron en imágenes fugaces su mujer y sus hijos, los que seguían hambrientos, esperando su regreso cargando con la carne del guanaco.
El sol se despide en el horizonte, ya casi no queda luz, sólo un resplandor rojizo y bello.
Sin nada que perder –o todo- juntó sus últimas fuerzas y arrojó la roca. Un grito estremeció la tarde dorada y negra en el cañadón, y todo fue noche, entonces.

poema seleccionado en Chile por mis ojos

Intento ser


A veces me viene a visitar
disfrazado de vívido recuerdo
ese olor a calle tierra mojada de lluvia,
ese olor a verde mar, a grito de gaviota,
la voz de los amigos que dejamos atrás
en otro tiempo irreemplazable…

Y se ponen en fila los recuerdos
esperando ser llamados por su nombre.
Vuelve a nacer el día en que partí
por el designio de otros,
que con sus actitudes cambiaron mi destino.

Yo quise ser maestra
como lo fue Gabriela en esas latitudes,
y quise ser poeta,
tapiz y música, Violeta.

No pude ser maestra.
Aprendí estando lejos
que nada de lo que somos o seremos
depende sólo de nuestro anhelo.

Hoy desde la nostalgia, intento ser poeta.