viernes, 6 de febrero de 2009

Lluvia

Lluéveme la vida, rosa,
con tus viejas espinas
que llueva la mañana, la noche,
que rueden las piedras espinadas
sangrantes
que sea mi pie el que se deslice
sin heridas
y que lluevan las rosas
las espinas las piedras
y aunque todo me sepulte
que sea tu aroma
el último aroma
que respire.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuantas imágenes interesantes tienen estos textos, cuantas cosa sensitiva. Me gusta esta Cecilia, definitivamente.
Marina, la aprendiz