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Pisando liebres

Viniendo de Punta Arenas la semana pasada, a una velocidad moderada y con la noche cayendo sobre nuestras cabezas, le digo a Gaby: si se te cruza una liebre, ni se te ocurra frenar. Trataba de prevenirla dado la gran cantidad de liebres que se veian al costado de la ruta. Ya sé, no soy tonta, me dice Gaby, y escuchamos el ruido crac, crac. ¿Que fué eso? !Pisé una liebre! !Soy una asesina de animalitos indefensos, estoy contribuyendo a la extinción de una especie! y muchas otras cosas por el estilo. Demás está decir, me imagino, que cuando un hombrevarónmasculino pisa un bichito de estos, no se le mueve un músculo ni un pelo, pero a nosotras las mujeres, nos afecta tanto que sentimos que no fueron las ruedas del auto, sino nuestros propios pies los que pisaron al indefenso e imprudente animal, hasta imaginamos con asco y desagrado que nuestros zapatos se han embadurnado con sangre y pelos. !Pobrecita, tendría hijitos! Siempre, no sé por qué, imaginamos que la pobre víctima era una hembr...

Hoy me dí cuenta

Hoy me dí cuenta que es Dios el que nos mata y no la muerte esa negra figura imaginada tan flaca tan fea y tan malvada sino Dios el que nos ama.

Lluvia

Lluéveme la vida, rosa, con tus viejas espinas que llueva la mañana, la noche, que rueden las piedras espinadas sangrantes que sea mi pie el que se deslice sin heridas y que lluevan las rosas las espinas las piedras y aunque todo me sepulte que sea tu aroma el último aroma que respire.

POESIAS INEDITAS

Pececitos Eramos tan pequeñitos como los peces que come la ballena así nos sentíamos en tu vientre, vida, vivos como los peces que no mueren sino hasta el anochecer o al alba, digeridos alimento somos de los otros, nada más que pequeños peces. Nada más que pequeños pececitos muertos. En la ruta No quedará agua en las lagunas bosques que den sombra aves negras teñidas de petróleo ni liebres muertas en la ruta. Tan solo el viento azotará nuestro esqueleto y danzarán al aire las hojas de un libro que alguna vez fue hoja y fue árbol. Un libro que fue escrito en una estación en que la lluvia bendecía la sequedad del suelo y las liebres corrían tras los pájaros que volaban por un cielo abierto inmenso infinito. No quedará

Un cuentito para Ema Luna, que ama a los caballos

Trifogrit, el pony blanco. Yo era feliz junto a mis siete hermanos. La nieve me prestaba su color, era un pony blanco que corría por las praderas. Mis hermanos eran de todos los colores, negros, marrones y dorados. Yo tenía un abuelo, Nayen se llamaba. Mi abuelo bajaba hasta el río a beber agua y atrás ibamos todos, en manada. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y más atrás, mi madre y mi padre. Trotábamos sobre la hierba fresca y las espigas se pegaban a nuestras patas. Un día me sentí diferentE Un cuerno asomaba en mi frente, y en mis espaldas, sentí que crecían unas alas. Entonces volé sobre la cordillera, atravesé lagos, bosques y cañadones, dejé atrás a mi familia y vine hasta tu casa.

¿QUE SE TE METIO EN LA CABEZA?

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La presidenta de la Biblioteca Popular Ush-Guent, tuvo la feliz idea de invitarme, junto a Jorge Curinao, a presentar nuestros libros en las instalaciones de la Biblioteca, el día 23 de septiembre ppdo. (En la foto junto a Jorge Curinao, Nelida Soto y Cristina Nuñez). Estuvieron invitados dos grados -3ero. y 5to.- de la Escuela 11 y la Escuela 33. Aproximadamente 50 niños, que durante casi dos horas nos escucharon atentamente y nos hicieron infinidad de preguntas. Una de las preguntas más recurrentes era si los escritores ganaban mucho dinero y otra si escribir un libro era una decisión que se tomaba tajantemente, partiendo desde el título ("cuando vos decidiste escribir un libro que se iba a llamar todo pasa...") y otras preguntas muy simpáticas por el estilo: -¿Que se te metió en la cabeza cuando empezaste a escribir tu libro? -¿Alguien leyó tu libro? A lo que respondí entre risas -Espero que sí, que alguien lo haya leído. Lamentamos decirles a los chicos que los escritores...
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Presentación de mi Libro "El Fantasma de Cabo Virgenes y otros Cuentos" en diciembre de 2005, en la foto junto a Carlos Besoaín, Sergio Di Leo y el Intendente Lic. Héctor Roquel.