martes, 4 de febrero de 2014

Náufrago




I

Y el  mundo estaba ahí, tirado a tus pies. 
Todo lo que  ves es el mundo.
 Una piedra, un auto, una estrella, un río, un mar.

Y no sabes donde poner los pies
 de tanto mundo extendido ante tus ojos.

Cada mañana abres la ventana
y vuelves a cerrarla
y te quedas con la seguridad de lo conocido.

II 

Náufrago pez abisal de las profundidades
no hubo luz suficiente para tus ojos ciegos
tanto pesaba el mundo en tus espaldas
extraviaste el camino y la palabra.

Cabía  tu corazón en un puño
y el mundo era enorme para  tu corazón
es tu reino el que habitas
          desolado.

Un grito aullado te desconcierta
cuando ya es demasiado tarde.

Vasallo del día
ruedas por calles polvorientas
aún después de la lluvia.

Vas probando el agua de los cántaros
pero nada sacia tu sed.

Hace mucho tiempo que estás solo y perdido
gritos desaforados hirieron tus sentidos
aún cuando no te dabas cuenta
del canto de sirenas.

Y no, no era lo que esperabas este mundo,
ya no quieres mirarlo, conocerlo.

Sólo esperas detrás de las cortinas
a que alguien llame a tu puerta.

 III

Eramos eso, apenas eso
una gota de lluvia en el océano
nada significante
apenas un punto perdido en el espacio.

Y sin embargo era tan grande tu corazón de roca
compuesto de millones de granitos de arena

dos conceptos luchan en tu interior herido
eres grande
pequeño
Transparente

Solo cuenta el ruido de la lluvia que cae sobre tu techo

Solo el latido de tu corazón
que lucha y lucha
como el reloj al que se le ha dado cuerda.




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