sábado, 31 de diciembre de 2011

Demasiado fuego






El hombre descubrió el fuego y supo que sobreviviría. Fundió los metales, cocinó sus alimentos, calentó su morada. Y así como descubrió su poder creador, supo también que tenía en sus manos el poder para destruír.

Este año, las noticias que más me han conmovido han estado signadas por el fuego.

El hombre ha quemado con fuego a la mujer. Por celos, por estupidez, por cobardía. La marca del fuego queda de por vida o te quita la vida.

Ayer, fuego en las calles de mi ciudad. La ira de la gente ante un inminente ajuste en sus condiciones de vida y de trabajo, hizo que los empleados públicos nos movilizáramos y la ira se tradujo en fuego y represión.

Porque el fuego es bello, quema lo malo y purifica.

Un hombre imprudente o malicioso, inició un voraz incendio en el parque nacional de Torres del Payne, en Chile, aquí nomás, tan cerca que lo sentimos como si el fuego estuviera arrasando las tierras del glaciar Perito Moreno, porque el paisaje no sabe de fronteras.

Tan cerca de mi corazón por haber nacido en esa tierra, y por haberla recorrido y disfrutado desde mi infancia. El último febrero pude llenar mi alma con la belleza de ese territorio salvaje y extraño. Junto a familiares recorrimos una de sus rutas, desde Pto. Natales hasta salir en Río Turbio. Nos llenamos el alma de aire puro y de inmensidad; nos paramos a admirar extasiados una cascada que hasta entonces allí desconocíamos; nos mojamos los pies en las aguas puras y heladas de los lagos; tuvimos la dicha de ver un avestruz que cruzaba la ruta seguido de sus pichones y los zorros que se acercaban al campamento buscando quien lo alimente o de los guanacos que se paseaban soberbios por la estepa.

El fuego nos está diciendo que nadie es tan poderoso como él y que no distingue entre lo que se cruza a su paso.

Porque el fuego es bello, cuando calienta la noche del pobre o del vagabundo, pero es malo cuando lo destruye.

Es bello cuando vemos las fotos coloridas, es cruel cuando estamos en la foto.

Entre cada suceso se nos va astillando el alma, se va haciendo finita, transparente, se extiende, se hace inflamable.

Tengo un deseo ferviente para el año 2012: Que se terminen los abusos contra las mujeres, que no tengamos otro episodio de fuego y violencia en mi ciudad y que llueva mucho sobre las Torres del Payne.

Demasiado fuego para un alma de paja.

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