Hay basura en las calles de mi ciudad, sobre todo en los barrios. Después de muchos días de huelga municipal ahora hay que levantar la basura, tarea que parece ser nada fácil. Es increíble la cantidad de mugre que se junta en los contenedores, sitio privilegiado para las moscas, los gatos, los perros y las ratas. Gracias a Dios que está haciendo frío y los olores se disimulan. De cualquier manera, la ciudad volverá a su normalidad, se limpiarán las calles y los barrios, las ratas extrañarán la abundancia de las sobras y los perros deambularán otra vez mas flacos y enfermos. Sin embargo, es otra basura la que me preocupa. La que hemos pisado y compartido durante tantos años. La que aún estorbándonos el paso, justificamos. Ojos que no quieren ver, acallan la conciencia y el corazón. No finjamos asombro ni asco ante cada olla que al destaparse despide olores nauseabundos. Tendremos que empezar por limpiar nuestra casa.
XVI Partícula de barro hebra dorada de sol vibrante el círculo me encierra me ovillo buscando mi memoria en toda superficie. ruedan las piedras con chirrido incesante la más recóndita la más perdida la que estuvo antes que el primer estallido la que juntó mis partes infinitas la que me hizo. XXVIII Pájaros azules surcan el cielo de la noche solo ellos saben lo que son la noche iguala todos los colores ennegrece las sombras aligera el vuelo del cóndor invisible a la espera de la luz que detenga el vuelo el color el pájaro.
I Como navaja sobre la piel desnuda se siente el viento hoy no vuelan los pájaros y hasta los perros se han callado en esta extraña ceremonia que nos ha dejado el corazón desierto no salgas a la calle el peligro invisible a ras del suelo en el aire en tu mano en tu boca en tu voz ¿Quién sabe? a quien creer cuando nos han mentido tanto enciérrate con tu corazón no tienes a quien tocar no puedes ¿será cierto?
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